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lunes, enero 15, 2007 

Recuerdos de la barbarie

Tiene la mirada dura y yo, muchos nervios al tenerlo tan cerca, conversando de lo que ocurriría en los próximos días. Aunque suene ridículo, me sorprende que sea tan educado, que pueda sonreir a pesar de su frialdad y que me haya invitado a almorzar. Después de todo no es fácil para una chiquilla, como lo era yo entonces, conversar con alguien que representaba el terror de mi país. No era fácil estar frente a un senderista y platicar con él y comprobar que al fin y al cabo es un ser común y corriente que también tose y que por supuesto desconfía de mí, criatura del Estado al que tanto odia.
-Fue un error- dice Gustavo Gorriti cuando le cuento que mi jefa de entonces había enviado a la más joven de sus redactoras a buscar informacion al pabellón senderista del penal Castro Castro, que por entonces, Abril de 1992, vivía en permanente tensión luego de una gigantesca requisa post autogolpe de Fujimori, que hacía prever una acción a mayor escala en los días siguientes, de parte del régimen. Quizás Gustavo tenía razón al considerar que el tema ameritaba la audacia de alguien con la debida experiencia, pero la decisión de mi jefa permitió que viviera una de las mejores experiencias de mi carrera periodística.
Conversar con el enemigo es más fácil de lo que pensaba. Mi posición constante de periodista en busca de la verdad es una ventaja. Podía haberme dicho que me vaya, pero no, me escucha, quizás porque soy muy joven y eso es una tentación para quien piensa que cambiar la mente de los jóvenes es la base de su supuesta "revolución". Me pregunta si he leido libros de política (en verdad entonces sólo había revisado "El Capital", como parte de una asignación de colegio) y yo le digo que no, que me encantaría saber qué libros me recomienda él para educarme políticamente. La táctica funcionó: el personaje comenzó a sentirse un poco más cómodo y contarme que sus contactos sabían que muy pronto ellos morirían a manos del gobierno. "Habrá una masacre" dijo con serenidad espeluznante, y agregó: "quizás sea la última vez que me veas, pero eso no me importa, la sangre riega la revolución".
Fue en realidad el último día que lo vi. Su recuerdo palpita ahora en mi memoria después de leer el informe que la Comisión de la Verdad hizo sobre la matanza de Castro Castro. El tema me cayó como anillo al dedo la semana pasada, dada mi experiencia con la cobertura previa del tema. Me encargaron realizar un reportaje para el programa en el que trabajo y en mi minuciosa revisión de los hechos, descubrí que el nombre de aquel informante había sido mencionado en el documento de la CVR, como uno de los senderistas que murió en el enfrentamiento con la policía, la misma escaramuza en la que también falleció el suboficial José Diego Hidrogo.
Quince años después he conocido a la esposa de aquel valeroso suboficial, la otra cara del combate. Aunque no he conversado con los familiares de mi entrevistado senderista, la semana pasada contacté a madres y hermanas de otros internos del mismo pabellón, algunos senderistas, otros, simplemente procesados y hasta inocentes, como lo comprobó la misma justicia. Al final, de ambos lados, sólo encontré un dolor profundo, manchas indelebles en el alma. Y aunque primeriza e inexperta, lo sabía bien desde el momento en que conocí a mi entrevistado del 4B: la intervención del 6 de mayo de 1992 no resolvería nada y dejaría más sufrimientos y resentimientos, que algún tipo de satisfacción o ventaja. Recordemos que la captura de Guzmán no tuvo que ver con este hecho pues fue fruto del esfuerzo de un grupo policial que trabajaba silenciosamente, al margen de las atrocidades del grupo Colina y las estrategias ilegales de Fujimori y Montesinos.
Ojalá se pueda encontrar el mecanismo adecuado para que sea el mismo Fujimori quien pague la indemnización que el Estado debe abonar a los familiares de los fallecidos en la matanza de Castro Castro. El debate debe orientarse hacia ese punto, pues no es justo que hoy los peruanos paguemos por los errores de aquel gobierno autocrático que tanto daño hizo al país.

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espinoso tema

dificil de tomar un lado

pero igual, disfrute de la suerte que tuviste de relatar algo de la entrevista

saludos

Tener al frente y poder entrevistar a un personaje así es una experiencia inolvidable sin duda... Ojalá no regresen esos tiempos sangrientos...

La madre de un amigo de colegio -a la sazón esposa de un estupendo escritor- y el hermano de este amigo murieron en motínes carcelarios.Ambos estaban comprometidos con sus ideas y te puedo asegurar que no eran malas personas aunue de cualquier forma estaban equivocados.

Es increíble la campaña mediática que se esta desarrollando en base al fallo de la CIDH.Da asco ver como se manipula-de ambos lados- la opinión de la gente y se trata de obviar el drama que ha significado la muerte de tantos peruanos en un conflicto absurdo.El fallo en cuestión es controversial pero no emite un juicio de valor sobre las acciones de las terroristas,tan solo sanciona el mal proceder de un Estado en un caso específico en donde se mató a gente rendida.

Coincido contigo en que hay que arrimarle la cuenta al ponja sinverguenza.

Un abrazo

Schatz

realmente este es un tema con demasiadas ramas

la verdad es que pueden haber muchas cosas a las que los procedimientos normales no pueden hacer frente, pero también hay que saber bien y no mandarse como matar a gente que si bien es culpable y probablemente se merecía lo que les pasó, ya habían aceptado su rendición y a las que se les había garantizado que se les iban a respetar sus derechos como personas

saludos!

Cuando vi la foto que abre el post, exclamé: ¡yo he estado ahí! y de verdad, allí estuve, pero afuera, esperando la salida de un hombre que estuvo preso 13 años, acusado injustamente de terrorista. Lo esperaba con mi cámara filamdora en mano para grabar su salida y hacerle un seguimiento hasta su casa y captar el encuentro con su familia. Fue un trabajo que hice para Amnistía Internacional y de hecho fue una experiencia intensa que me puso a pensar muchísimo sobre esta etapa infame en la que todos perdimos.
Saludos.

Hola chicos,
Como ustedes dicen, el tema es complicado, tiene muchas aristas, pero al final lo mas importante es pensar en luchar por menguar las causas de esa terrible violencia que azotó el país por 20 años. Mi querido Perro Andaluz, me has hecho acordar que queda pendiente una crónica sobre Sonia, una mujer especial a la que conocí en la época de los indultos. Saludos a todos.

buen post. y bienvenida de vuelta, recién me leo todas tus entradas de golpe.

(hey, cambia el link a mi nombre. tengo nueva casa: uterodemarita.com)

okis Marquiño... en unos minutos cambio el enlace. Fue una omisión terrible teniendo en cuenta que suelo visitarte en tu nueva casa, mejor dicho, ya sabía de la mudanza.

asunto complejo, de acuerdo, pero acierto de tu jefa, y sabia opinion la tuya: el que la caga la paga, chino bajate lcon la indemnizacion... Te encantalaaaaaaaaaa!!!

guardame una copia de ese reportaje, y si.... la sangre no borra errores ni lava sistemas.

besos

YLC

Te leo a trancas y barrancas pero no por desgano sino que me ha sorprendido gratamente el hallazgo y quiero saberlo todo de tus posts -todo lo que publicas- :P

Besos en la distancia,
Yanina

Al final y como conclusion de sesudos y desapasionados analisis el unico culpable de todo es la rata de fujimori, objetividad a toda prueba, mejor dicho objetividad caviar... sin no hay racismo que es?

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